El pH vaginal no se mantiene constante durante toda la vida, va experimentando cambios según la etapa en la que nos encontramos. Por ejemplo, durante la pre adolescencia y la menopausia es casi neutro (tiene un valor aproximado de 7).
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Sin embargo al empezar la etapa fértil, el pH se vuelve más ácido (entre 4.5 y 5), y en circunstancias especiales, como el embarazo, esta acidez aumenta (con valores entre 4 y 4,5). Estos cambios no sólo se dan en diferentes etapas, sino que también los experimentamos durante las menstruaciones donde el pH sube ligeramente (6.8 a 7.2).
Las bacterias que habitan en las mucosas son especialmente sensibles a las variaciones del pH. Si nuestro pH está alterado, estamos más expuestas a sufrir infecciones vaginales. Por eso la importancia de conocer los valores normales de pH y las formas adecuadas de mantenerlo en equilibrio.
